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El pasado 6 de enero la Orden de Frailes Menores Conventuales en Costa Rica, de la mano de su Ministro General, fray Carlos Trovarelli,  realizó el rito de envío de Fray Érick Marín Carballo, quien partirá este 8 de febrero como misionero a la Amazonía. 

Fray Érick es costarricense, oriundo de San Isidro de Alajuela. En sus años como hermano religioso franciscano ha destacado por su espíritu misionero y decidido compromiso socioambiental. Ha vivido en Costa Rica, El Salvador, Honduras y Paraguay. Se ha desempeñado como formador y responsable de Justicia, Paz e Integridad de la Creación en Centroamérica. Su espíritu misionero lo ha impulsado siempre a visitar comunidades alejadas, compartir con comunidades indígenas, acompañar a personas migrantes, promover el diálogo ecuménico e interreligioso e impulsar proyectos de gestión ambiental, espiritualidad ecológica e incidencia política. 

Él se describe a sí mismo como una persona itinerante, que no tiene sentido de peligro y que necesita este tipo de experiencias para ser más coherente y humano. Para él, la Amazonía es una región donde están suscitándose experiencias eclesiales y socioambientales muy enriquecedoras, lo cual le motiva a ir para compartir y aprender. 

El fraile de 44 años de edad, comenzará su misión en Brasil, con el equipo itinerante de Manaos. Los equipos itinerantes son comunidades conformadas por religiosos y laicos, hombres y mujeres, que se mueven por la Amazonía escuchando a los pueblos, compartiendo sus vidas, sueños, luchas, esperanzas y demandas. En principio, la misión de Fray Érick se extenderá por dos años aunque, según comenta, él estaría dispuesto a quedarse incluso más tiempo.

María del Mar Bosch, miembro del Equipo Itinerante de Manaos, explica que la próxima llegada de Fray Érick a la Amazonía se enmarca en un contexto amplio, fruto del caminar de la Iglesia en los últimos años. En este sentido, el misionero no solamente se unirá a un equipo específico, sino que pasa a formar parte de la Red Itinerante de la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas (CLAR), conformada por varios grupos interculturales, intercongregacionales e interinstitucionales que peregrinan por la región con sus diferentes carismas y modos de ser Iglesia. La itinerancia, comenta, es un “servicio complementario a otros servicios que las instituciones e inserciones ofrecen en la Amazonia”. 

Como ha recordado el Magisterio latinoamericano desde la Conferencia del Episcopado en Aparecida, “La Amazonia panamericana ocupa un área de 7,01 millones de kilómetros cuadrados y corresponde al 5% de la superficie de la tierra, 40% de América del Sur. Contiene 20% de la disponibilidad mundial de agua dulce no congelada. Abriga el 34% de las reservas mundiales de bosques y una gigantesca reserva de minerales. Su diversidad biológica de ecosistemas es la más rica del planeta. En esa región se encuentra cerca del 30% de todas las especies de la fauna y flora del mundo” (Aparecida 84).

En Querida Amazonía, el Papa Francisco ha señalado “que no siempre podemos pensar proyectos para comunidades estables, porque en la Amazonia hay una gran movilidad interna”. De allí que “Hay que pensar en equipos misioneros itinerantes y apoyar la inserción y la itinerancia de los consagrados y las consagradas junto a los más empobrecidos y excluidos” (QA 98).

Además, dentro de los 12 desafíos prioritarios de la región señalados en la Asamblea Eclesial Latinoamericana y Caribeña celebrada en noviembre de 2021 se sugirió la necesidad de “reformar los itinerarios formativos de los seminarios incluyendo temáticas como ecología integral, pueblos originarios, inculturación e interculturalidad y pensamiento social de la Iglesia”. Desde este punto de vista, resulta significativa la experiencia de fray Érick como formador y el interés que, según él, han mostrado los formandos en esta oportunidad novedosa para la Orden. “Es una puerta que se abre en la Orden (…) los formandos está muy contentos”, comentó.

La inquietud del fraile por misionar en la Amazonía nació hace 8 ó 9 años. Desde entonces ha venido creciendo hasta que, después de conocer sobre los equipos itinerantes a través de Internet, se puso en contacto con ellos. “Todos en la Orden sabían que yo me quería ir de misión. Sin embargo, tuve que solicitar formalmente el permiso”, recuerda. 

Su solicitud fue acogida y ratificada durante el Capítulo Custodial en enero de este año, contexto en el que se realizó el rito de envío con la presencia de todos los hermanos. Fue significativo que en este momento pudiera estar presente Fray Carlos Trovarelli, el Ministro General de la Orden, así como Fray Jorge Dobles, el Custodio y Fray Wayne Hellman, el Ministro Provincial.

La comunidad religiosa ungió y oró por su misionero y le ofrecieron dos signos para que lleve consigo: una bolsita con tierra de los cinco países centroamericanos y una cruz misionera. De ahora en adelante, fray Érick tiene la misión de plantar y germinar la semilla de Cristo pobre y crucificado en la Amazonía. 

Sobre el autor de esta entrada:

Ariana Díaz Acuña

Ariana Díaz Acuña

Teóloga y misionera costarricense.

Licenciada en Teología por la Universidad Teológica de América Central en 2017, diplomada en Pastoral Educativa por el Instituto Teológico Pastoral para América Latina (ITEPAL) en 2014 y diplomada en Doctrina Social de la Iglesia por la Universidad Católica de Costa Rica en 2020.

Ariana es Coordinadora del Capítulo Nacional del Movimiento Laudato si’ en su país y representante de Mesoamérica y El Caribe en el Consejo Continental del mismo Movimiento. Además, es co-líder de la Red de Educación Superior LISTEN Network y miembro de la red de comunicadores católicos Signis Costa Rica. Desde 2019 forma parte de la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (REMAM).

En el pasado se ha desempeñado como docente de secundaria y universitaria, así como Directora Adjunta del Observatorio Laudato si’ de la Universidad Católica de Costa Rica y Directora Académica de la Academia de Líderes Católicos en Costa Rica. En reiteradas ocasiones vivió como misionera en la amazonía peruana, en donde compartió con comunidades campesinas e indígenas amazónicas. .

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